
Los feminismos y la actualidad
La presente coyuntura de nuestra sociedad nos pone frente a los efectos de la caída del Nombre del Padre. El impacto del movimiento feminista actual y la inusitada fuerza de su crecimiento se articulan en nuevas construcciones sociales que plantean interrogantes inéditos para pensar desde el psicoanálisis. A propósito de ello el feminismo parece funcionar como una especie de caja de resonancia que toma las calles y
De fronteras y marea
Para Butler el suceso de Ni una menos se basa mayormente en la capacidad de generar diferentes movimientos que por un lado están relacionados y por el otro poseen a su vez una independencia significativa, como Ni una menos en las cárceles y Ni una migrante menos. Esta independencia concierne al territorio y a la delineación de un mapa geopolítico. Un ejemplo concreto es Italia, donde en el pasado el activismo feminista estaba a cargo casi exclusivamente de los Centros Antiviolencia. Con el nacimiento de Non Una Di Meno las activistas salieron a las calles y se constituyeron en asambleas territoriales, en línea con las diferentes problemáticas. Para Butler la solidaridad transversal o transnacional tiene que tener en cuenta la frontera: “No podemos ir de país en país saltando fronteras. El impacto de lo transnacional es importante”. Por consiguiente cada movimiento feminista se implica en cuestiones correspondientes al lugar de pertenencia pero que al mismo tiempo lo trascienden, como la lucha de éstas contra el
La marea como tal, vuelve. Es un movimiento dinámico que puede cambiar nombre y dirección además de hablarse en diferentes lenguas. La marea, al igual que el feminismo, no conoce un inicio cierto pero llega, insiste, vuelve a aparecer, es dinámica y tiene un futuro impredecible (Butler).
Existir en la fragmentación
Cuando se llega a consolidar un movimiento de relevancia significativa como lo es actualmente el feminismo, podría surgir la pregunta sobre cómo evitar su fragmentación. Butler afirma que:…si frente a los problemas internos que puedan aflorar, la respuesta es discriminatoria o violenta y no se analiza la raíz de la dificultad, la amenaza de fractura es inminente. La estrategia es no impugnar el enojo sino cultivarlo y recibirlo para identificar sus fuentes, efectuar un análisis, elaborar un plan o proyecto y generar comunidad.Por lo tanto sugiere no tratar de evitar la fragmentación sino aprender a convivir con ella. Es lo que hace a la fuerza del movimiento. Por lo tanto la lucha contra las desigualdades internas apunta a la inclusión de todo tipo de mujeres y demás colectivos. La solidaridad debe primar sobre la diferencia y recibirla. Sin embargo, una de las líneas activistas considera que el feminismo es un movimiento sobre mujeres, para mujeres y que representa a mujeres. Butler observa que si bien esta es su esencia o inicio, actualmente combate diferentes tipos de violencia ejercidas hacia las minorías: contra las mujeres, trans, travestis, contra la violencia hacia aquellas que no nacieron mujeres pero se sienten así y son vulneradas por la discriminación. “Todas ellas son feminismo”. Y agrega: “Un feminismo excluyente no es feminismo. Igualmente no es necesario amarse entre todas para ser solidarias o pertenecer al movimiento. El conflicto existe y va seguir existiendo”. De hecho, la fragmentación se alimenta de ellos, pero si son recibidos se evita el dogma y la cristalización en una figura muerta y por ende, absolutista. Ni una menos considera que las mujeres y los cuerpos feminizados del mundo han creado en todo caso, un sujeto político que posee características en común, con una cierta mirada sobre lo social, alianzas insólitas, transversalidad, horizontalidad, interseccionalidad e internacionalismo. Modos que surgieron para “enfrentar la contraofensiva del régimen patriarcal”.
La familia “fuera de lugar”
En la actualidad se asiste a una especie de subversión contra la salvaguarda fundamentalista de las categorías hombre-mujer y de la familia tradicional como lazo parental único y posible. Los avances de la ciencia médica y las nuevas posibilidades de generar parentalidad[1] obligan a pensar nuevos lazos, donde la modalidad anterior es puesta en discusión. Hoy en día se reconocen a nivel social y/o legislativo diferentes tipos familiares de complejidad creciente. Se pasa entonces de un modelo jerárquico a otro de participación que excede las diferencias hombre-mujer, padre-madre. Recientemente han aparecido ideologías anti-género que se pronuncian contra el feminismo acusándolo de destruir la familia como base de la identidad del sujeto. Por otra parte la Iglesia criminaliza el deseo y restringe el género al binarismo, sosteniendo una idea patriarcal de familia. La penalización del aborto y el rechazo de la homosexualidad vienen de la mano. Los nuevos modos de goce reconocidos a nivel social traen aparejada
La comunidad en lo individual
Las demandas políticas del movimiento feminista se encuadran en la libertad individual y en el sujeto que las plantea, pero actúa a través de lo comunitario. Las luchas comprenden temas que representan a colectividades enteras como la legalización del aborto, la elección sexual, el movimiento entre fronteras, la censura, las castas, las tierras sagradas. Cada grupo tiene sus formas de resistencia, de autodefinirse, modos de estar en el mundo que no se basan en lo individual. Por ello el movimiento recibe historias particulares pero su interés apunta a la vinculación entre ellas para así representarlas comunitariamente según la política del lugar. El individuo es importante pero su capacidad de acción se basa en las luchas grupales. El “yo quiero” planteado por una persona como sujeto de derecho, aunque se manifieste individualmente, concierne a un colectivo. Agrega Butler que “de alguna manera todos pertenecemos a otros y tenemos deudas, no económicas sino emocionales, con aquellas personas que llegaron antes. Por ejemplo, si yo quisiera cambiar de género, puedo hacerlo porque hubo un movimiento social que subvirtió la idea detrás de la ley de género o de la intervención quirúrgica relacionada a ella”. En el 2012 la lucha en Argentina tomó carácter institucional y concluyó en la Ley de identidad de género que dictamina la posibilidad de definir la propia orientación sexual sin injerencia del poder judicial o médico. Para Ni una menos, siendo sujetos sociales nos vemos afectados por el individualismo, la competencia y la vida vivida como un mercado. Un modo de intervenir es observar nuestras mismas prácticas y cuestionarnos el tipo de mundo que construimos, “saber si resistimos a lo colonial o lo subvertimos”. Para Butler, una ocasión de visibilizaciόn es el paro internacional de mujeres: En EEUU seguimos lo que ocurre en Argentina muy de cerca. Nos interesa tejer una red internacional, aunque posiblemente estemos en el país donde lograr esto cueste más por tratarse de una nación sumamente anclada en el individualismo. Por ejemplo, no logramos que el paro cobre la fuerza y la potencia que tiene aquí. Para nosotros, salir a la calle es la posibilidad de articular nuestro pensamiento. Titulamos esta mesa redonda Pensamiento y activismo con la intención de desmontar la idea de gente que piensa por un lado y la que sale a la calle por otro. La consigna es un tipo de resistencia estable en su persistencia. Se necesita ser marea.
- Autor: Lic. Rosana Alvarez Mullner
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